La noticia fue comunicada el 21 de marzo, el mismo día en el que el gobierno diera a conocer su decisión. Al divulgar la noticia en la Fraternidad, Tej Jirel, el secretario general de la Sociedad, citó el capítulo 64 del libro de Isaías: «Fuera de ti, desde tiempos antiguos nadie ha escuchado ni percibido, ni ojo alguno ha visto, a un Dios que, como tú, actúe a favor de quienes en él confían» (Isaías 64:4, NVI)
«Lo que el profeta Isaías dijo aquí, Dios lo ha cumplido en favor de la Sociedad Bíblica de Nepal hoy», declaró el señor Jirel. «¡Él ha permitido que la Sociedad Bíblica de Nepal se registrara ante el gobierno nepalés como “Sociedad Bíblica de Nepal” este mismísimo día! Queremos alabarlo por lo que ha hecho. También queremos expresar nuestra más profunda gratitud a cada uno de ustedes por sus fervientes oraciones y por el estímulo que recibimos cada nuevo día».
Dijo que después de que el asistente legal de la Sociedad le informara que iba a presentar una solicitud de registro esa mañana, dirigió a los colegas en un corto tiempo de oración y acción de gracias.
«Le pedimos al Señor que le concediera una unción especial del Espíritu Santo a nuestro asistente legal, y que controlara las mentes y los corazones de todas las autoridades encargadas del proceso de registro, para que la voluntad de Dios se hiciera», agregó.
La Sociedad había presentado la solicitud ante el gobierno dos veces antes: la primera vez en la década de los años noventa y, de nuevo, bajo el liderato del señor Jirel, en diciembre de 2003.
«Aunque obtener el registro después de once años es de gran estímulo, es también un reto», advirtió. «Tenemos que recorrer diversas oficinas del gobierno de Nepal para llenar los requisitos.
Por favor, continúen orando por nosotros para que nos movamos de acuerdo con la dirección del Espíritu Santo».
Cuando se le preguntó qué había significado para la Sociedad Bíblica realizar su trabajo sin el reconocimiento oficial, dijo que la Sociedad había experimentado una incesante inseguridad.
«En cualquier momento el gobierno podía llegar a la oficina que la Sociedad Bíblica alquila para decirnos: “Este es el fin de su trabajo”». Igualmente, agregó, «podían habernos arrestado y actuar judicialmente contra nosotros por traducir, publicar y vender Biblias como organización no registrada. Cuando digo esto no quiero decir que de ahora en adelante podamos hacer todo lo que queramos. Tenemos que renovar nuestro registro cada año fiscal, y esperar y ver qué sucede».
Otras restricciones incluían no poder abrir una cuenta bancaria, contratar los servicios de una compañía telefónica, comprar terreno ni un vehículo en nombre de la Sociedad. No sin dificultad, la Sociedad podría alquilar lugares públicos para realizar eventos.
Al no tener los documentos requeridos, agregó el señor Jirel, «no podíamos importar ni exportar Biblias según nuestras necesidades. Todavía estamos luchando para liberar y recoger seis cajas de Ediciones Académicas que nos envió regaladas la Sociedad Bíblica Alemana. Lo primero que tenemos que hacer es conseguir una carta aduanal del gobierno, para conseguir esos libros.
«Y encima de eso, nuestra condición no oficial nos impedía solicitar afiliación en las Sociedades Bíblicas Unidas (SBU)», agregó.
Al reflexionar sobre las actitudes cambiantes hacia los cristianos en su país, el señor Jirel dijo que hace años no se consideraba prudente llevar una Biblia abiertamente en el camino a la iglesia, y la Sociedad Bíblica de la India tenía que imprimir la Biblia en nepalés. Comenzó a imprimir Biblias localmente en 1997.
El año pasado el país sin salida al mar, que era conocido como el único reino hindú del mundo, respondió a protestas públicas pro democracia, al declararse a sí mismo un estado secular.
Con su nueva situación, la Sociedad Bíblica espera tener libertades nunca antes experimentadas.
Además de liberarse de las clases de restricciones descritas arriba, espera poder levantar su perfil al colocar publicaciones en la Librería Central de Katmandú, y darle a cada una de sus publicaciones el singular ISBN que no solo actúa como un «sello de autoridad» oficial, sino que facilita el control de inventario y la reimpresión. Además, espera poder comenzar a promover su trabajo en los periódicos, la radio y la televisión.
De una población de más de 26 millones, en su mayoría hindúes y budistas, se cree que los cristianos nepaleses llegan a unos setecientos mil.
El señor Jirel aprovechó la ocasión del cambio de situación oficial de la Sociedad Bíblica, para reflexionar sobre cómo, a pesar de los recursos limitados y la infraestructura física con la que ha trabajado desde su fundación hace treinta años, la Sociedad se ha ganado los corazones y la buena voluntad de las iglesias nepalesas.
«La mayoría considera que es la única organización con autoridad que las sirve fielmente al proveerles la Palabra de Dios», dijo. «Durante una de mis visitas a las iglesias, un pastor local describió sus sentimientos hacia la Sociedad de esta manera: “La mamá de uno siempre es la mamá de uno. Uno no puede llamar a una mamá joven, después de que la mamá envejece”. Lo que quiso decir con esto fue que él no puede olvidar que la Sociedad Bíblica de Nepal ha estado al lado de las iglesias a lo largo de todos estos años, a pesar de todos los retos que ha tenido que enfrentar. ¡Incluso si otra organización trae una nueva Biblia en nepalés, él seguiría usando la Biblia en nepalés de la Sociedad Bíblica!»
Y a pesar de las limitaciones con las que ha trabajado, la Sociedad Bíblica de Nepal hace mucho de lo que otras Sociedades hacen, aunque en menor escala: suministra Escrituras en Braille (nepalés), pone a disposición el Nuevo Testamento en audio a través del programa La fe viene por el oír, provee sus propios juegos de Nuevos Testamentos en audio para la gente con bajas destrezas de lectura, y un Nuevo Testamento en letra gigante y uno bilingüe (inglés y nepalés) para expatriados y estudiantes de idiomas. También produjo dos ediciones de la Biblia completa en nepalés: la Versión Revisada y la Nueva Versión Revisada (esta última se publicó localmente).
En un futuro cercano la Sociedad sacará otra Biblia en nepalés sencillo. Los proyectos de traducción que tiene actualmente son la traducción en Lengua Común del Antiguo Testamento en tibetano, y algunas historias bíblicas para niños.
En los últimos tres años (2004-2006) distribuyó un total de 2.8 millones de Escrituras. En 2006, debido a los cambios políticos, superó sus metas en Biblias y Nuevos Testamentos. Estos logros son bien impresionantes cuando pensamos que la Sociedad no posee sucursales ni puntos de ventas en todo el país, sino que depende exclusivamente de las iglesias, de las librerías cristianas y de organizaciones paraeclesiásticas.
En la Asamblea General en octubre pasado, la Sociedad Bíblica formó un nuevo Concilio Nacional, y en el mismo evento se dio la publicación oficial de la Concordancia de la Nueva Versión Revisada de la Biblia en nepalés.
Al resumir los desarrollos recientes, el señor Jirel dijo de nuevo que fue Dios quien realmente actuó en nombre de la Sociedad Bíblica de Nepal, según lo dicen las Escrituras en Isaías 64:4. «¡A él le damos toda la gloria!», dijo. También expresó gratitud en nombre de la Sociedad Bíblica de Nepal al reverendo doctor Miller Milloy, secretario general de las SBU, y a David Thorne, secretario de las SBU para el Área de Asia-Pacífico, y a los miembros de las Juntas Mundial y de Área, «por el liderato competente, el ánimo y el apoyo que nos brindan».